LA PRIMERA SELECCIÓN
La mayoría de las
personas de mi expedición todavía se encontraban bajo los efectos de la
“ilusión de indulto”; no perdían la esperanza de ser liberados de inmediato o,
al menos, imaginaban que aquello iba a terminar bien. Éramos incapaces de
captar la auténtica realidad de nuestra condición y se nos escaba el
significado de los acontecimientos. Como muestra de ello expongo la siguiente
escena (hasta la tarde no comprendimos su verdadero sentido: nos ordenaron dejar
el equipaje de manos en el tren y formar en filas de dos, una de hombre y otra
de mujeres, para desfilar ante un oficial de la SS de alta graduación.
Avanzamos hacia aquel hombre alto y delgado, vestido con un uniforme impecable
y reluciente que le sentaba como anillo al dedo. Ese porte distinguido,
elegante y atildado contrastaba bruscamente con nuestro aspecto sucio y
mugriento después de semejante viaje hacinados en el tren. Ahora casi lo tenía frente
a frente. Movía con parsimonia el dedo índice de su mano derecha hacia un lado
o hacia otro, hacia la derecha o hacia la izquierda. En aquellos momentos ignorábamos
por completo el siniestro significado de aquel leve movimiento del dedo:
apuntaba con más frecuencia a la derecha…
Llegó mi turno.
Alguien me susurró que a la derecha implicaba trabajos forzados, mientras que
la izquierda se reservaba para los enfermos e incapacitados, a quienes se
trasladaría a un campo especial. Me abandoné sin resistencia a los
acontecimientos; un comportamiento que repetí varias veces durante mi
internamiento –y que ahora reconozco como una de las reacciones instintivas de
la supervivencia y, a la vez, del abandono-.
Me esforcé por
caminar de modo que pareciera brioso. El hombre de la SS me escudriñó de arriba
abajo, pareció dudar y puso sus manos sobre mis hombros. Intenté con todas mis
fuerzas mantenerme firme y aparentar capacidad para trabajar. Me hizo girar a
la derecha.
Al atardecer nos explicaron
el significado del “juego del dedo”. Se trataba de la primera selección, el
primer veredicto sobre nuestra aniquilación o nuestra supervivencia.
Me atormentaba con mis
pensamientos por saber si yo había pasado la prueba de supervivencia que habíamos
hecho todos. Estaba asustado porque no era una prueba fácil de realizar, y
además veía que la mitad de la gente no la superaba, y entonces dudaba más. Lo
que tenía claro, es que ya lo había perdido todo, estaba en la miseria y en la
soledad, en ese infierno que no se acabaría nunca jamás.
Día tras día, me
esforzaba en encontrar el sentido de estar allí, tenía miedo por lo que nos
pudieran llegar a hacer sin saberlo nosotros. No veía la posibilidad de poder
salir de allí. Yo no había decidido esta vida, sólo aleatoriamente e tocó por
obligación, y tuve que dejar mi familia, toda mi vida e ir a un sitio sin
conocer a penas, todo esto era nuevo y desconocía la sensación hasta ahora.
ACTIVIDADES
3) ¿Qué tipo de narrador aparece? Interno, protagonista principal y personaje del contexto.Pero a la vez también es omnisciente, lo sabe todo. Porque esta escrito en primera persona y explica secuencias del futuro.
4) ¿Encuentras alguna otra secuencia discursiva?En el segundo párrafo. Es una descripción.
5) Enumera varios tipos posibles de narración no literaria.
La narración no literaria periodística y la deportiva, y las mezclas entre textos de naturaleza narrativa.
Descripción, noticias del Periódico...
6) Rastrea artículos de prensa hasta que encuentres alguno que mezcla la opinión periodística y la narración literaria.
En el supuesto que, esta descripción ocupara aún una parte mayor del texto, y que añadieramos una descripción del espacio, seguiría siendo un texto narrativo? Justifícalo.
Sí, porque el criterio cualitativo priva sobre el cuantitativo. Calidad sobre cantidad, es decir, la clave es la intención, contar una historia. Las descripciones subordinan a la narración, ayudan a contar, mejor la historia. Contribuyen a explicar el espacio, la acción de los personajes.
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